¿Por qué las mejores cosas en la vida deben durar poco? Como
una relación, como una buena charla, como un café caliente una mañana fría de
invierno, como un buen disco, como una sonrisa de infancia, quizá un beso,
quizá una caricia. Hay mañanas donde al despertar me preguntó ¿Dónde iremos sin
amor? A donde nos guiara la vida si lo único que queremos es el propio ego, el
amor propio ha sido reemplazado por comentarios hipócritas, quizá morbosos al
verte con algo provocador. Las charlas se han reemplazado por millones de gente
con celulares, creyendo que los amigos se esconden en una pequeña pantalla,
perdiéndose lo mejor de la vida, el café caliente ha sido destruido por débiles
copias de personas que se sienten
intelectuales por tomarlo y ni decir del invierno, las copas de los pinos aun
tienen nieve, los niños ya no juegan, el amor a los discos ha desaparecido tanto
como mi fé, ahora todo es digital, tengo miedo de pensar que algún día los
amores también lo sean, que los besos se den por wi-fi. Las caricias se
transmitan en mensajes de texto y el amor se traslade con un simple clic.
Si este es el futuro yo preferiría un pasado donde los
amores eran serios, donde una relación se respetaba, donde los cafés calientes
despertaban amores junto a la persona que amabas, donde los discos eran vinilos
y la gente era feliz escuchándolas en tocadiscos, donde los besos parecían ser
eternos, las caricias enchinaban la piel y el amor era lo más importante en la
juventud.

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