viernes, 20 de noviembre de 2015

Viernes foraneo.

Desde que solia ser muy pequeño tenia un extraño pensamiento, quiza positivista rozando lo realista en ocasiones, y era que, cada viernes debia encontrar una razón para sonreir, una razon para emocionarme, para estar esperando en especifico este dia durante toda la semana, algunas ocasiones las razones llegaban por si solas, y es que cuando eres niño cualquier distracción es suficiente para hacerte feliz, cualquier pequeña cosa que te sacara del mundo cotidiano. Al pasar los años, no se exactamente si por mi madurez (O inmadurez en todo caso) deje ese pensamiento tan aislado, esperando solamente un viernes para descansar durante el fin de semana.
Creo que al crecer uno olvida las pequeñas cosas de la vida, y solo piensa en hacer las cosas lo mas grande posible, quiere aspirar a ser el mejor. En un sistema donde la competencia es la principal arma para conseguir empleo.
Cuando eres mayor no te pones a pensar todo eso, y mucho menos tienes tiempo de pensar en ti mismo, de saber si ese niño que fuiste estaria orgulloso de verte como eres hoy. Cambiamos la felicidad por un trabajo fijo. Sin saber que se pueden conseguir ambas teniendo un poco de ese pensamiento que solias tener desde niño.


Que mas da que te digan loco por tener aspiraciones de niño, muy cierto es que la inocencia una vez perdida no vuelve, pero el espiritu sigue en ti.
Hoy al escuchar esta cancion me recordó a esos tiempos cuando mi aspiracion de niño eran "Hacer feliz a todas las personas que pueda" Y hoy en dia mi aspiracion es: "Hacer felices a todas las personas que pueda y divertirme en el proceso" 
La clave es la diversion, disfruta lo que haces y seras feliz. O almenos en mi funciona asi.
https://www.youtube.com/watch?v=8Zb42_PAx8Q&list=PL4922FF96895E854C&index=21&shuffle=178
Y FELIZ VIERNES A TODOS!

miércoles, 26 de agosto de 2015

Tan lejos como tu me desees.

He comenzado a creer que realmente después de montañas de libros y ríos de letras de los cuales me he inundado todos estos años, después de mostrar lo que soy, de sacar de mi incluso lo imposible, de luchar conmigo mismo, encontrando ese equilibrio entre pensamientos y acciones; finalmente comienza a formarse en el cielo el color de lo que realmente soy. Cada pincelada trazada a mano de mis errores, de mis mas grandes defectos, de todas las veces que decepcione a quienes confiaban en mi, o por todas las veces que se suele esconder de lo que siempre esta ahí, pero a la vez también de las veces que creía estar solo y siempre estaba alguien ahí demostrándome lo contrario, por las veces que se lloran solamente de alegría, de las veces que se sufren en las fiestas y disfrutas de tu soledad cual café otoñal. Después de comprender tu inmensidad y a la vez lo diminuto que eres para este mundo que olvida a quienes ama  y acepta masoquistamente a lo que tanto teme, comienzas a discernir que nunca es necesario ser, existir, o mostrar presencia. Comencé poco a poco a convertirme a un espectador, uno que sabe que comentar ante la indiferencia es la peor arma, uno que ve la realidad desde una perspectiva apocalíptica, pero que tampoco su presencia influirá en lo más mínimo.
Y si esto soy ¿Cómo puedo pretender vivir sin ti? Tan cerca o tan lejos como tú lo desees, tan unidos como separados y adolescentemente tan enamorados como el primer día. Podríamos navegar en bote salvavidas, pero preferimos nadar ¿Que tan lejos? Hasta que nuestros brazos resistan, y finalmente, terminar como todo nació, en el fondo de algún mar de dudas y existencia.